¿SABÍAS QUÉ?...



 En estos tiempos se oyen voces desde todo tipo de cátedras exigiendo que se enseñe más ciencia.
  Es impresionante como los enemigos irreconciliables, tales como el capitalismo y el comunismo, se junten para decir que la educación está en crisis, que el sistema es mediocre y deficiente, independientemente del lugar geográfico en que se encuentren. Todos concuerdan en la falta de la ciencia dejando de lado a la filosofía, que es considerada como la madre de todas las ciencias.

 Además se hace necesario recordar que quienes gobernaron la India no sabían más que Letras, griego y latín. Y es que de allí tomaron la prudencia que les permitió tomar las decisiones idóneas; cosa que hoy en día eso solo sería posible con varios doctorados en Políticas Públicas.

 Sin embargo, el problema no radica allí, empeora sí en el hecho de que no se considera la filosofía como una ciencia; ya que al escuchar esa palabra un gran número de personas piensa inmediatamente en un académico con su bata de laboratorio y rodeado de tubos de ensayo.

  Así pues, esto último no está solucionado, más sí está sesgado ya que la imagen anterior concuerda con la descripción de la ciencia empírica, es decir, aquello que es demostrable por el método científico.

  De esta manera, cuando aquellos exigen que se enseñe más ciencia, lo que están pidiendo es más ciencia empírica. Pero cuando se propalaba el famoso trívium et quadrivium, el cual hacía hincapié en las artes humanísticas (con la filosofía como cima) los Romanos prosperaron, porque se centraron en lo esencial.

  Y es que si hoy se le puede espetar a la mayoría de los jóvenes una mala ortografía no es porque no se les alerte de sus fallas, sino porque no tienen el hábito de la lectura, cosa que sucede porque piensan que es inútil, innecesario o que el tiempo que dedican a ello sería más provechoso si lo emplearan en otra actividad con frutos más inmediatos. Pero esa mentalidad cortoplacista no fue la que otorgó a los antiguos imperios su esplendor.

  En síntesis, es necesaria más ciencia y de todo tipo: Tanto empírica como humanística porque la una no está reñida con la otra, y mientras esto no quede claro, seguiremos cometiendo los mismos errores del pasado una y otra vez.
Habríamos de pensar como el rey Salomón, que prefirió la sabiduría a las riquezas, con lo cual pudo conservar ambas.



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